
La pérdida de viviendas y el desplazamiento tras los terremotos han aumentado los riesgos de violencia, explotación y problemas de salud para las mujeres y las niñas, mientras las responsabilidades de cuidado dificultan su acceso a la ayuda y su recuperación económica.
Las mujeres y las niñas afectadas por los terremotos en Venezuela están más expuestas a la violencia de género, los abusos sexuales y la trata de personas debido a la falta de alojamientos seguros y servicios esenciales, advirtió ONU Mujeres en una nueva actualización.
La agencia señala que estos riesgos se concentran en los campamentos temporales, los asentamientos informales y las comunidades que acogen a personas desplazadas, donde también existen dificultades para denunciar los abusos y recibir atención especializada.
El desastre ha interrumpido además el acceso a consultas prenatales y posnatales, anticonceptivos, productos de higiene menstrual y servicios para sobrevivientes de violencia sexual. Las organizaciones locales han informado asimismo de carencias de medicamentos y suministros para mujeres embarazadas y lactantes.
Según estimaciones del Fondo de Población de la ONU, alrededor de 1,97 millones de mujeres menores de 50 años y 956.400 niñas, adolescentes y mujeres jóvenes se encontraban en zonas que sufrieron sacudidas fuertes o muy fuertes.

A las consecuencias directas del desastre se suma una creciente crisis de cuidados. Muchas mujeres deben atender a niños, personas mayores, familiares heridos y personas con discapacidad, al tiempo que intentan conseguir alimentos, alojamiento o atención médica.
Esta carga reduce sus posibilidades de conservar el empleo, recuperar sus ingresos y participar en la reconstrucción de sus hogares.
“¿Qué se supone que deben hacer las mujeres que han perdido sus hogares? No podrán ir a trabajar porque no pueden dejar a sus hijos en un refugio. Van a perder sus empleos”, señaló una representante de una organización que presta asistencia en La Guaira.
ONU Mujeres ha atendido 64 casos mediante un servicio remoto de apoyo psicosocial y, junto con organizaciones y empresas, ha prestado asistencia a 459 hogares, que reúnen a 1836 personas.
La entidad solicita tres millones de dólares para apoyar durante los próximos seis a doce meses a unas 15.000 mujeres y niñas, reforzar los servicios de protección y salud y facilitar la recuperación de sus medios de vida.

En este contexto, el coordinador humanitario de la ONU, Tom Fletcher, concluyó este viernes una visita de cuatro días a Venezuela, durante la cual se reunió con comunidades afectadas, trabajadores de primera línea, organizaciones humanitarias y autoridades nacionales.
También mantuvo encuentros con representantes del sector privado y de la comunidad diplomática para movilizar apoyo a las operaciones de emergencia y a las tareas de recuperación y reconstrucción.
Al término de su visita, Fletcher pidió mantener el respaldo internacional al Plan de Respuesta Humanitaria, que solicita 298 millones de dólares adicionales para atender a 1,3 millones de personas durante los próximos seis meses.

El llamado se produce mientras la magnitud de la emergencia continúa aumentando. El último balance oficial sitúa en 3889 el número de personas muertas y en 16.740 el de heridas. Aproximadamente 17.907 han perdido sus hogares.
Para alojar a la población desplazada, las autoridades mantienen 87 campamentos temporales en Caracas, La Guaira y Miranda, con capacidad para 23.396 personas y una ocupación cercana a 16.900.
En tres campamentos temporales de La Guaira, la ONU y sus socios apoyan la gestión de los alojamientos y prestan atención médica de emergencia y primaria, apoyo psicológico, servicios de protección, asistencia jurídica, nutrición, agua y saneamiento.
La respuesta incluye consultas de medicina general, pediatría, ginecología y obstetricia, atención dental, salud mental, apoyo prenatal, distribución de anticonceptivos y pruebas de VIH y sífilis. También se ofrecen orientación legal, prevención de la trata y de la explotación sexual, espacios de lactancia, duchas para mujeres, artículos de cocina e higiene y servicios de registro y derivación para las familias afectadas.
A estos esfuerzos se sumó un nuevo envío aéreo de la Organización Internacional para las Migraciones, que trasladó desde Panamá lámparas solares, recipientes para almacenar agua y separadores interiores destinados a mejorar las condiciones y la privacidad en los alojamientos de emergencia.
Por su parte, la Agencia para los Refugiados (ACNUR) ha movilizado más de 55 toneladas de asistencia, incluyendo unidades habitacionales, sets de cocina, lámparas solares, mantas, entre otros artículos. Adicionalmente, el organismo está brindando orientación legal, asistencia para acceder a documentación, apoyo psicosocial, entre otros servicios de protección para brindar estabilidad a sobrevivientes.

La asistencia alimentaria también continúa ampliándose. Desde el comienzo de la emergencia, el Programa Mundial de Alimentos ha atendido a unas 46.000 personas.
Solo el 9 de julio distribuyó 5750 raciones listas para consumir, entregó canastas familiares a 1160 personas y proporcionó más de 7000 comidas calientes en tres alojamientos temporales.
Para sostener estas operaciones, la respuesta humanitaria ha transportado 375 toneladas de suministros por vía aérea y más de 1800 toneladas por carretera hasta La Guaira, incluidos medicamentos, alimentos y materiales para alojamiento, agua y saneamiento.